n 2005, Gerdau Ameristeel Jackson, localizada en Tennessee (EE .UU.), empezó a utilizar neumáticos viejos como una fuente de energía alternativa para la producción de acero.
Estos proporcionan una combustión más limpia y producen, por ejemplo, 25% más calor que el carbón. El resultado es una menor necesidad de emplear otras formas energéticas, como el gas natural, la energía eléctrica y el carbón. La porción de acero presente en los neumáticos
también se recicla.
Este proceso de reaprovechamiento de los neumáticos trae también beneficios a la naturaleza y a la salud de las personas. Los neumáticos no se descomponen, y cuando se almacenan en
lugares no apropiados pueden atraer insectos y roedores, resultando en la transmisión de enfermedades a los seres humanos.
Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, existen por lo menos 275 millones de neumáticos usados en depósitos en aquel país.
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